domingo, 29 de marzo de 2009

MedeM...



Decidí que tenía que hablar con ella… Primero le preguntaré cómo se llama…


… luego le diré que me llamo Otto y que se lee igual hacia adelante que hacia atrás.

martes, 24 de marzo de 2009

La crisis del cuarto de vida...

Le llaman la crisis del cuarto de vida.

Existe un momento durante tu etapa de los 20 a los 30 en el que te empiezas a sentir inseguro y te preguntas dónde estarás en un año o dos.

Te asustas al darte cuenta de que apenas sabes dónde estás ahora.

Te das cuenta de que hay un montón de cosas sobre tí mismo que no sabías, y que quizás no te gusten.

Te empiezas a dar cuenta de que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás...

Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios... por diferentes cuestiones: trabajo, estudio, pareja, etc.. y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato.

Las multitudes ya no son "tan divertidas"... hasta a veces te incomodan.

Y extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante.

Te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos, otros no eran tan especiales después de todo.

Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y de que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti.

Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.

Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal.

O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor.

Y pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida.

Atraviesas por las mismas emociones y te preguntas una y otra vez, y hablas con tus amigos sobre los mismos temas porque no terminas de tomar una decisión.

Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.

Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo.

Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo.

O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo.

Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.

Tus opiniones se vuelven más fuertes.

Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.

A veces te sientes genial e invencible y otras... solo, con miedo y confundido.

De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando.

Te preocupas por el futuro, préstamos, dinero... y por hacer una vida para ti.

Y mientras ganar la carrera seria grandioso, ahora tan solo quisieras estar compitiendo en ella.


Lo que puede ser que no te des cuenta es de que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.


Todos nosotros tenemos "veintitantos" y nos gustaría volver a los 17-18 algunas veces.

Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza... pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos... Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro.

Parece que fue ayer que teníamos 18...¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???


La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento...Quizá le ayude a alguien a darse cuenta de que no está solo entre tanta confusión...





(Sacado de uno de esos pocos buenos forwards)

jueves, 5 de marzo de 2009

Confianza...

Recuerdo cuando empezaba a escalar. Los primeros pasos en una pared, sin cuerda, a poca altura. Era bastante fácil, mientras no te empeñaras en subir algo que tu fuerza era incapaz de darte por sí sola. Subir, llegar a lo alto de una piedra; ese era el reto.

Con el tiempo probé la escalada. Ya no era escalar piedrecitas en el jardín. No. Era algo más complejo. Había que disponer de Arneses, cuerdas y un montón de nombres técnicos de cosas que servían para poder sujetarse a la pared y no caerse...La primera vez que subí una pared de más de 2 metros, unos 15, me temblaba todo. No sabía ni colocar los pies, ni las manos, y llevaba puesto el arnés con la cuerda y no me fiaba de ello...

Todo el mundo me decía: CONFÍA. Sí, claro, que fácil les resultaba. Pero lo difícil era estar allí, en un terreno desconocido, recién descubierto, que se perfilaba como eso que siempre habías deseado hacer, y no querías que nada, ni nadie, estropease un momento tan mágico como ese que estabas experimentando...Poco a poco conseguía subir, como podía, sin prestar atención, hasta que un buen amigo, me enseñó el arte de la escalada.

La escalada no consistía en hacer el bruto, sino en la confianza en uno mismo, y en sus apoyos. Mientras todo estuviese con confianza, no habría problema. Así mismo, la cuerda y el arnés era otra extensión de esa confianza, por si algo fallaba. Me costó comprender el concepto. Yo no confiaba en lo que me rodeaba. Había tenido una experiencia terrible con el Snowboard, y todavía no había superado ese trauma. Pero mi amigo, poco a poco, y con mucha delicadeza, consiguió que yo sintiera esa confianza. Me demostró que, a pesar de que uno tenga poca fuerza, si sabemos colocarnos en la pared, podremos subir sin tanto esfuerzo. Era una simple observación de lo que había en la pared, y asimilar que éramos capaces de lograrlo.

Así subí mis primeras paredes, entre el miedo y la desconfianza, para pasar a la valentía y a la confianza. Es cierto que hay límites, pero siempre te los pones tú. Yo, con unos amigos, conseguí subir un poco la vía de escalada más complicada del mundo. Inalcanzable para mí, pero con astucia y confianza, logramos colgarnos de ella. La primera vez que confié en la cuerda, me di cuenta de que no estaba solo, sino de que había más cosas a mi alrededor que velaban por mi seguridad, y casi me decían lo que estaba haciendo bien, o haciendo mal...simplemente con el sentido común...De esa manera, llegué donde creí que nunca llegaría, y desde allí, un poco más arriba, y un poco más arriba, y un poco más arriba...

Ahora, cambia la escalada por el amor. Verás que tampoco es tan distinto...todo se basa en confiar en tí mismo, en saber que puedes lograrlo, en aferrarte a ese sentimiento y prolongarlo hasta que consigas llegar a buen puerto...Y el amor tiene una ventaja respecto a la escalada, y es que se puede hacer estando los dos muy juntitos...
Dedicado...





domingo, 1 de marzo de 2009

Sensaciones...


Llevo 29 años en este planeta. Llevaré otros tantos recordando momentos, lugares, emociones, sensaciones...Me encuentro en un pequeño pueblo del Pirineo español, rodeado de montañas nevadas, en una pequeña buhardilla de madera que me permite crear quimeras y sueños. Siento paz y armonía, a pesar de tener el corazón revuelto, dando tumbos. Se me asemeja un poco a la película de Wall-e, cuando conoce a EVE, y el se dehace en detalles para ella, y ella tarda un poco más en darse cuenta de que realmente le necesita. Así está hoy mi corazón...


Supongo que la vida es como un juego, como dice mi gran amigo Jesús, desde esa lejana China. Tiene toda la razón. Y además, añade que los que nos atrevemos a jugar con ella estamos ganando de antemano, pues las sensaciones que obtendremos de ello no llegarán a sentirlas personas cuyas vidas están llenas de las más monótonas rutinas. Quizás hace tiempo, mucho tiempo, yo era así. Recuerdo que grababa cintas de casette de la radio, y luego las escuchaba para ver lo que había grabado, y etiquetar por fuera la carátula con todos y cada uno de los nombres de las canciones que esa cinta contenía. Era muy ordenado. Llegué a etiquetar unas 80 cintas...y luego...Luego me di cuenta de la importancia que ello tenía. No me importaba saber qué había fuera...tan sólo quería saber que había dentro. Un día, dejé de hacerlo, sin ningún motivo. Mi vida siguió igual que todos los días...


Pero esas pequeñas cosas que hacemos de vez en cuando, sin darnos cuenta, son las que nos marcan este viaje llamado vida. Nadie sabe lo que nos espera después, quizás otro viaje. Pero lo que podemos hacer mientras es disfrutar de este. Yo tardé tiempo en darme cuenta. Quizás no debería de poner esto, pero hace poco alguien hizo vibrar mi corazón como hacía tiempo que no vibraba. Sí, las sensaciones son así de brutas; llegan y no se pueden parar. Hay que vivirlas...y después de esa brutalidad de sesación, llega la pausa. El miedo. Miedo a no poder controlar todo eso. A cambiar tu vida. Tu vida. La suya. Si de algo me arrepiento es de las cosas que no hago. No llegué a irme nunca fuera de este país por si aparecía el amor de mi vida justo antes de irme. Qué tontería...


Parafraseando a personas que tengo mucho aprecio, podría decir que los peores antros, a las peores horas, están llenos de la mejor gente. Que todo es posible en esta vida, incluso enamorarse, y vivirlo. Sí...Vivirlo. Es tan difícil como escalar el K2, mi montaña soñada. Pero sé que se puede...y lo mejor de todo, lo bonito no es llegar a la cumbre. No, lo bonito es el camino recorrido hasta llegar allí...


En mis oídos resuena música que me transporta a aquellos paisajes del Tibet, del Karakorum...del Himalaya. Allí donde nunca estuve, donde siempre soñé ir...donde mi corazón es libre y vuela, puede sentir sin miedo a nada. Todo es puro...Siempre soñé con esa sensación, y por eso, cuando la noto aflorar de vez en cuando no me gusta pararla.


Si has llegado hasta aquí, gracias por hacerme un hueco en tu corazón...


En mi mente no deja de aparecer una frase una y otra vez...


"Yo te voy a querer siempre, y si se acaba la gasolina, me muero..."


martes, 24 de febrero de 2009

Ustedes creen el el amor a primera vista?

Acaso existen otros?...

Tenía ganas de conocer a una chica argentina que fuera fan de Ismael Serrano. Tantas giras que hace por Argentina, y tantas historias que cuenta de aquella tierra siempre me fascinaron. Argentina para mí es ese país aún por descubrir. Mágico, dulce, amable. Precioso. Y no me equivocaba en nada. Esa chica es todas esas cosas. Por Argentina? puede ser. Pero lo importante, quizás es que la conocí. Conseguí conocer a una persona que pensaba que no exisitía. Reciprocidad. Esa es mi palabra elegida para definir nexo de unión...

A miles de kilómetros siento su mirada, sus abrazos, sus caricias. Nunca tuve nada igual. Supongo que porque la vida, esa que pasa por delante de nosotros, nos va permitiendo mejorar esas sensaciones. Nos abre nuevas visiones sobre cosas que teníamos previstas. Quizás es el momento...

martes, 20 de enero de 2009

La vida que nos espera...

Hace unos días doné sangre. Es algo que nunca había hecho, y me supuso una nueva gran experiencia. Todo partía de una foto, de un comentario, de la realidad de una chica, a la que no conozco personalmente, que narraba cómo toda su vida estaba controlada por la leucemia.Todo ello me hizo darme cuenta de que el mundo, por mucho que queramos, no funciona si los seres que habitan en él, no hacen nada para que siga moviéndose.

Hacía mucho tiempo que quería hacer algo así, algo por los demás, sin ningún interás, tan sólo el hecho de hacerlo por hacerlo, por sentirme persona. El plan era donar médula. Pero primero te tienen que hacer un análisis de sangre, para comprobar si eres compatible y luego ya extraer la médula, que no supone ningún riesgo. Así que como era necesario analizar la sangre, directamente la doné.


Las personas que habitan esta mi querida Tierra, muchas veces no se dan cuenta de que hay que ser solidarios, de que hay que tener en cuenta al prójimo. Muchas religiones prodigan con esa actitud, pero ninguna hace nada porque eso sea así. Es muy bonito ganar dinero de la fé de la gente, del miedo a lo desconocido, de las mentiras que se cuentan, y de muchas cosas más. Quizás tantos y tantos problemas que existen en la sociedad hoy en día sean a causa de que no confiamos en nuestros semejantes, de que provocamos guerras y odio entre nosotros. Si en vez de eso, nos dedicáramos a hacer algo más el amor, y a confiar en nosotros mismos, como seres humanos, muchas cosas cambiarían.


Quizás ni siquiera esté en nuestras manos eso. Es cuestión de mucha evolución. Pero si creemos en ello, y lo transmitimos de generación en generación, puede ser que llegue un día en que todo cambie. Y nuestros sucesores nos lo agradecerán...Pero claro, hay que creer en el ser humano...Tú crees en el ser humano?



miércoles, 14 de enero de 2009

Sobrevolando...

Me perderé un millón de veces antes de encontrarme...




lunes, 12 de enero de 2009

Salta por la ventana, valiente!

Nunca quiso mirarme de frente...y dar un paso adelante.




miércoles, 7 de enero de 2009

Un corazón no es para siempre...



Dártelo es mi privilegio

y como te lo doy, te lo podré quitar.

Un corazón no es para siempre,

a veces tienes q devolverlo...


-la noche es mágica también, no?-

-y trágica.

Me pasaba las horas

acariciando mi herida,

se me iban los días...


No me pidas que te espere,

por que siempre que espero

estoy persiguiendo.


Yo intentaba escrutar las estrellas,

mientras tu te pintabas las uñas de los pies...


Sí, te veré surfear de nuevo,

con tu traje de sirena

y tu tabla plateada.


En una habitación con vistas,

con una desconocida que conocí

en mi búsqueda de la felicidad,

me vi interrumpido por la metafísica.


Escribo sobre ti desde hace mucho,

mucho antes de conocerte.

Y si no te veo aquí

te veré en mis sueños...


Tengo mi tristeza siempre ahí,

escondida poniéndose guapa.

Y cuento con ella

pa´que me sepa guiar...


Más allá de tí...

Más allá de mí ...

viernes, 2 de enero de 2009

Sentimiento enfrentados...





Me encuentro en Andorra, tierra de nieves. Estoy trabajando aquí. Empieza mi temporada de nuevo, como un huracán que no me deja ni observar que hemos cambiado de año. Estos viajes de día 1 de enero me trastocan, pero más porque me pierda el día 5 en mi querido Madrid, y esa reunión tan familiar el día 6. Estos días siempre me he sentido un niño, y estos dós últimos años, mi trabajo soñado me impide disfrutar de eso. Es el precio que tengo que pagar, supongo.




Viajar siempre me supone una alegría, un cambio de aires, una nueva experiencia, Pero también me supone echar de menos aquello que dejo allí, en donde se mueve mi vida normalmente. Es una sensación de que nada ni nadie me echará de menos. Sensación de soledad. La única que me acompaña en el viaje, como siempre. Y eso que sé que no es así. Pero a veces, la mente nos quiere jugar malas pasadas.




Este año me he traido a alguien más de viaje. Como el año pasado. Ella no sale de mi cabeza. Curiosa la manera que tiene el ser humano de atormentarse la vida. Mientras me deslizo por esas pistas blancas, disfrutando con ello, observo como parejas, familias, se divierten juntos. Mentiría si dijera que no los envidio. Añoro tener a alguien a mi lado para compartir estos momentos. Siempre suelen ser un amigo u otro los que me acompañan cuando dejo Madrid. Menos estos días, que son viajes de trabajo. Asi que Ella me acompaña, la calma que nos trae su tempestad, diría algún gran cantautor. Ella no está aquí, sino en mi mente.




Tengo 29 años, un hermano casado , una familia que me quiere, unos amigos fabulosos. Un montón de años disfrutados, vividos como nunca imaginé. Pero ahora mis planes van por otro lado. Mi cuerpo me pide tranquilidad, leña en la hoguera que caliente mis pies mientras veo una película en el sofa de casa. Retoques de soledad deseada. Y por supuesto, muchos momentos de roces, yemas que recorren el cuerpo de una mujer amada, de un proyecto en común que, al fin y al cabo, eso es lo que es la vida. Ella puede ser eso. Pero también puede no serlo.




Este simple principio de incertidumbre es el que recorre mi cabeza desde uno de sus lados hasta el otro, y vuelve a hacerlo, creando una incercia loca, sin parar, pensando una y otra vez en lo que puede ser que sea, o en lo que puede ser que no sea...




Vértigo, que el mundo pare....

domingo, 28 de diciembre de 2008

Volver a empezar





Quizás en nuestro carácter está nuestro error, en esperar que todo suceda, y en el fondo, nunca estamos esperando, sino más bien todo lo contrario, moviéndonos por crear más y más ocasiones, incontables, para sentirnos vivos y, de una vez por todas, sentirnos tan felices como esa felicidad que intentamos irradiar a todos los que están a nuestro alrededor.



En momento como estos, me pregunto si es correcto lo que hacemos. Me quedo quieto, sin actuar, observando. Y no veo que pase nada. Nada de nada. Pienso en la primera vez, en aquella que nunca se olvida. Luego vendrían otras. Tantas otras. La que nos rompió el corazón, y la que nos convirtió en lo que somos, un corazón miedoso de sentir, de dejarse querer.



Y ahora, después de tanto tiempo, sientes que estás preparado de nuevo. Te gustaría volver a tener todas esas oportunidades que rechazaste en el pasado, esos momentos de felicidad que dejaste pasar. Y lo único que consigues es darte de bruces con tu vida, desde el punto de vista de la otra persona. No es su momento, como no era el tuyo entonces. Lo entiendes, aunque no quieras asimilarlo. Fue tu actitud hace tiempo, por eso sabes cuál es el final. Y no sabes cómo decírselo. Cómo hacerle saber que es importante para ti, que cuentas con ella para un proyecto común de vida, a largo plazo. No hay manera humana de hacer ver eso. Tan sólo el tiempo es capaz. Y entonces, puede ser que ya no sea tu momento.




Y otra vez volver a empezar...¿dónde me equivoqué?

jueves, 25 de diciembre de 2008

Recuerdos...



Comprendí que por haber dejado a Ana, me había quedado sin destino. Yo solo me tenía que inventar otro...
Feliz nuevo año, Sol. Calienta nuestras vidas.
Hoy soñé contigo, después de muchos años, y pensé que quizás nuestra historia nunca tuvo un final, y tengo que salir a buscarte para que tú decidas. Me toca tirar.

domingo, 21 de diciembre de 2008


Si tú estuvieses aquí, ya para siempre...

sábado, 20 de diciembre de 2008

Capítulo 3. Dudas.

El viernes, pasé la noche con Lara. Tenía una reunión de antiguos compañeros de colegio, pero en el último momento, y después de ver que tan sólo asistíamos tres personas, decidí suspenderla. Había coincidido con Lara donde nunca lo imaginé, en internet. Me preguntó cuáles eran mis planes, y le dije lo que había, pero que luego podría llamarla y pasar a buscarla. Al final, quedamos a las 22 horas. en mi casa. Ella se encargaba de la cena y yo del ambiente.

Pasamos una agradable velada. Tanto, que se quedó a dormir. Me gustó la sensación de que ella se sintiese a gusto a mi lado. Y comprendí que mi situación, al fin y al cabo, no difería tanto de la suya. El resto del fin de semana pasó sin más pena ni gloria y, tan sólo el domingo, pudimos hablar de nuevo de nuestra especial situación. Me comentó que hacía cosa de un mes lo había dejado con un tío con el que estaba de rollo, y que todavía seguía prendada de él. Bueno, ýo había luchado en plazas peores, y siempre había salido victorioso. Claro, que el resto de ocasiones no eran más que un momento en medio de nuestra vida, no un proyecto como el que yo estaba proponiéndole a Lara.

Me fui hacia casa pensando en aquellas palabras. En el fondo, yo también andaba pensando en otras. No de la misma manera, pero sí que dándole vueltas a la cabeza en si Lara era la mujer definitiva. Durante toda esa semana, soñé que era mi destino, acabar con ella, excepto la noche del viernes, que soñé que todo era una mentira y que ella, para no hacerme daño, decidía dejar de quedar conmigo. Ese día me levanté extraño. Esto, sumado a que llevaba toda la semana con diarrea, producía que mi estado fuese algo volátil, inerte, agotado...

Tenía un concierto ineludible. Me habían invitado hacía 5 meses, y evidentemente, no iba a decir que no. Mis ganas estaban mermadas por las fuerzas, pero sabía que ese concierto sería algo que me serviría para aclarar conceptos sobre Lara y sobre mi futuro. Si había algo que me preocupaba en exceso era mi trabajo en el Ayuntamiento. Era un trabajo que me aportaba mucho, tanto económica como interiormente, pero en el que mi continuidad se estaba viendo afectada por la supuesta crisis de una manera directa. No sabía si en los próximos meses iba a tener que cambiar de vida de nuevo, o si todo continuaría como estaba. Era algo que me comía por dentro. Así que para vaciar mi cabeza de todos estos pensamientos, me subí en el coche hacia el lugar del concierto...

viernes, 12 de diciembre de 2008

Capitulo 2. Amapolas...

Melqui se hizo un porro. Era su costumbre diaria, meditada, contrastada. Yo no solía fumar. Hace años lo había hecho, pero nunca le encontré sentido más que para autodestruirse la vida. En ciertos momentos, me apetecía ese sinsentido, y lo hacía, más para sentirme mal que para sentirme bien, aunque en algunos momentos, cuando estaba realmente a gusto con alguien, fumaba porque realmente me apetecía. Tenía, además, una ventaja o un inconveniente, según se mire; no me afectaban los porros. Me dejaban igual, o al menos, yo no notaba nada.

-¿Qué hacemos hoy?
- Hay un concierto en Leganés, tocan LOL y algunos más.
- Pues nos acercamos a verlos, ¿no? Hoy toca jueves tonto, que hace mucho que no salimos un jueves tonto.

Perfecto. Era lo que necesitaba. Un concierto de unos amigos, y dejar de pensar en Lara. Siempre con Melqui, un gran amigo que, a pesar de ser un cabeza loca y un fumao, era capaz de razonarme las cosas y llevarlas a la simplicidad. Por eso era mi amigo. Paramos a comprar algo para cenar, y nos fuimos hacia Leganés. Hacía algunos años había estudiado allí. Recordé aquellos días muy levemente, como si realmente no hubiesen tenido importancia. Poca tuvieron. Aparcamos, y compramos un par de entradas. Al rato, mientras buscábamos un cajero, Melqui se encontró una entrada. Mira que tiene suerte-, pensé. La vendimos y recuperamos parte de la pasta gastada con las nuestras.

Era curioso la cantidad de gente variopinta que había en la sala. Madres con sus hijos, raperos, bacalas, pijos, hippies...un conjunto de gente que nunca coincidiría en otro lado. Pero era por una buena causa, y todos los grupos que tocaban se habían unido por los derechos humanos. Dimos una vuelta, para tantear el ambiente. Compramos un mini de calimocho, para al menos aguantar un poco la cantidad de grupos que tocaban que no eran de nuestra devoción, y oteamos buscando algun grupo de chicas que mereciera la pena. Demasiado exigentes. No encontramos nada que nos llamara la atención, así que nos quedamos al lado de unas chicas que parecían jugadoras de baloncesto, y que al menos se lo pasaban bien, bailando y cantando, algo que no abundaba mucho por el recinto, extrañamente.

Me rondaba por la cabeza Lara. Su hermano llegaba a Madrid para estar el fin de semana, y todos los planes se habían centrado en él. Eso me dejaba fuera de juego por 4 días, que sumados a lo que llevaba desde el lunes eran casi toda la semana, con el sólo contacto de sms, pues había intentado hablar con ella por teléfono, pero no había podido cogerlo. Estaba pensando en llamarla en alguna canción, cuando de repente, anunciaron que salían LOL. Empecé a saltar. Yo era un poco culpable de que LOL empezara a sonar en Madrid, de que mis colegas de Barcelona fueran conocidos más allá del barrio de San´t Vicents de L´Horts. Me sentía feliz viéndoles allí. Hacía un par de meses había sido el fin de gira, y había sido un día mágico. Empezaron con Los colores de una sombra, un tema genial, donde demostraron todo su potencial. Mágico momento...analizaba la letra, como siempre, intentando acoplar esa letra a mi vida. Continuaron con Me amo, canción de amor propio, como diría un gran cantautor.

La gente los aceptó bastante bien, a pesar de que sólo tocaron dos temas. El concierto continuaba, y con tanto grupo, aquello empezó a decaer un poco. Aguantamos hasta las doce. Salimos y comimos las sobras de nuestra cena. Aún nos quedaban los donuts, todo un lujo. Decidimos ir a la capital para probar suerte con nuestro jueves tonto. Teníamos ganas de darlo todo. Fuimos a la Latina, a Huertas, Tribunal, Malasaña, Argüelles. Nada. No había rastro deque la gente se lo estuviese pasando bien. A la desesperada, fuimos hacia los bares de Ciudad Universitaria. Y de repente, a mi izquierda, en una calle, lo vi. Calle de las Amapolas. Melqui diría que voy provocando las casualidades, pero es que eran demasiadas. Lara era un Amapola. Me lo había contado un día sin pronunciar palabra alguna, con la mirada. Me había dicho que tenía el corazón rojo, que sus piernas y brazos eran verdes, y que su persona, su alma, era frágil como las amapolas. Pero ella no se había dado cuenta de aquella declaración, y yo un día le llamé Amapola sin darme cuenta. Hice una foto, y se la envié con el móvil. La noche, sin sentido, había tenido un fin. Un campo de amapolas, un campo entero lleno de flores...

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mar adentro...EL cuento!

Y ese día llegó. De nuevo. Otro puto día. La cabeza dando vueltas, las manos sin saber qué hacer y qué tocar, el pelo revuelto, los ojos mirando sin mirar. El cuerpo, frío. El corazón...
El caso es que como siempre, tocaba tirar hacia delante. Él me había dicho que la culpa era mía, aunque de una manera mucho más elegante. Se refirió a mis amigos, a mis compañías. A mi vida. Y claro, le tuve que dar la razón. La verdad es que es lo mismo que yo pensaba, pero nunca lo hubiese dicho de esa manera. La gente que me rodeaba era el problema y yo, sin darme cuenta, hacía ya algún tiempo que estaba intentando solucionar ese problema. Pero no era tarea fácil. Amigos de hace muchos años, conocidos que compartían rutinas. Esto, unido a unos nuevos compañeros de trabajo que no eran ni de lejos amigos, hacía que esta decisión, que esta nueva dirección de la vida, fuese difícil de tomar.
Por otro lado estaban ellas. Tantas y tantas. Y eso que me había propuesto dejar muchas en el camino. Pero otras puertas se habían abierto, y hacía que el número fuera bastante similar en cuanto a conqusitas se refería. A veces sentía asco de mi mismo. Otras, simplemente pensaba que era lo que tenía que pasar. Pero la solución tampoco estaba en ellas. No. Su edad no permitía que fuesen una opción, y sus formas de ser de cada una, casi peor.
Mientras conducía le daba vueltas a todo esto. Mi perro, en el asiento de atrás, se encargaba de recordarme que no estaba sólo, que la vida era mucho más simple. Era salir a la calle y disfutar del viento, del frío, del volar de una hoja, o del pasar de un par de niños jugando. Sí, supongo que sería todo más simple si nunca me hubiese rodeado de gente. Pero tengo un defecto, y es que soy humano. Tomé una curva a la derecha, la furgo se movió con el aire. Ella fue la última en subir a mi lado en mi pequeña casa a cuestas. Se la veía tan feliz, tan increible. Todavía no nos habíamos besado, y aquello fue la antesala. No sé si recordar esto me estaba viniendo bien. Ella, después de dos semanas, me había pedido tiempo, que siguiéramos quedando, riéndonos, charlando, pero sin prisa, para que sus heridas pudieran cicatrizar y, sobre todo, para que su momento coincidiese con el mío...Me había creado una quimera, como siempre, y ahora tocaba poner los pies de nuevo en el suelo.
Mi mejor amigo me había dicho que viviera, y que si ella se iba, siempre habría otra. Razón no le faltaba. Pero yo intentaba pensar desde la objetividad. Era la primera chica mayor de 23 años con la que estaba desde hacía mucho tiempo. Y eso se notaba, pues los dos le dábamos a la cabeza. Era coherente, dinámica, activa, vivaracha...aquello que siempre había querido. Me di cuenta de que había ideas comunes, proyectos, sueños. Y tiré para adelante, quizás demasiado pronto (y eso que era la primera vez que tardaba dos días en que me besara una chica).
Empezó a nevar. Recordé que no llevaba cadenas, que se las había dejado a mi hermano, y seguidamente pensé, qué coño hace nevando en Madrid,a 5 grados...El Mundo se estaba volviendo un poco más extraño para mi este año, después de la boda de mi hermano, de que mi mejor amigo se hubiese ido a vivir solo, y mi otro mejor amigo llevase años viviendo lejos, y no pensase volver. Había contactado de nuevo con mi primera chica, aquella que decía que besaba mal. Nos llevábamos de lujo, y en cierto modo, me recordaba a Lara. Sonó el teléfono. Era Melqui, que si le pasaba a buscar por el curro. Así que me fui hacia casa para dejar a mi perro, y deseando que la nevada no fuese más que esporádica, para poder ir a buscar a Melqui al curro...

domingo, 7 de diciembre de 2008

Y así estoy, mirando una estrella, una que tuve la semana pasada tan cerca que me iluminaba el alma...

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Ya nadie mira hacia detrás. Tenemos una edad en la que la mayoría, mira hacia delante. Hacia mucho más adelante. Nacemos por un capricho de nuestros padres, que siguen de alguna forma la evolución. Crecemos según un moedelo establecido en cada país, cada sociedad. Estudiamos para llegar a ser alguien el día de mañana, nos dicen. NO ME LO CREO. Seguimos creciendo, intentando vivir la vida que queremos, pero siempre sin salirnos de lo que en cada país es lo lógico. En España, lo normal es casarse y tener una familia, hijos, un empleo estable, una casa en propiedad y un coche. Más adelante vendrá el aburguesamiento de tener otro coche, otra casa, y una vida (¿envidiada?) por los demás...
Llego con un amigo a una conclusión. En España hay tantos divorcios porque la gente ya no se conforma con eso. Pero se dan cuenta después de haber cometido el error. Si, quizás hay que actuar para poder equivocarse, pero...por qué no pensamos algo más antes de hacerlo?
Tengo 29 años, casi 30. Me miran raro, como si ya tuviese que estar casado y con hijos. Algún amigo me dice, - y a ti qué te importa lo que piense y diga la gente-, pues me importa, porque pertenecemos a una misma sociedad, la del consumo, la de mirar al vecino en vez de mirar hacia nuestro interior. Estamos educando chavales en las marcas, en mira lo que tengo yo y tú no, soy mas "guay" que tú. Estoy de moda!
Como decía el principio de "la guerra de los mundos", Nadie hubiera creído, en los últimos años del siglo XIX, que a nuestro mundo lo observaban minuciosamente inteligencias mayores que las del hombre...
Vértigo...

lunes, 17 de noviembre de 2008


Podeis bailar agarrados, es una maldita costumbre que se ha perdido...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Hay días, como el de hoy, en el que todo lo que llevas viviendo durante un tiempo, cambia. Es parte del ciclo de la vida. Ya lo decía Otto en aquella gran película..."Es bueno que las vidas tengan varios círculos..."

Hoy, me cambió un poco la vida. Pero no del todo, ya que el motivo de mi pesadumbre es que he vuelto a vivir algo que sabía que me iba a tocar, pero que no me quería hacer a la idea. Después de un tiempo trabajando con un par de amigos de verdad, hoy me tocaba volver a trabajar sin ellos, sin un apoyo tan bueno como ese.

La sensación, rara. Me he sentido solo. No mal, pero sí solo. Y lo peor de todo, es que esta situación se prolongará, a saber cuánto.

Me preocupa más otro amigo, otro gran amigo, que además es mi jefe, y que también lo noté afectado ayer. Ánimo, campeón, podremos con ellos, y lo sabes...