martes, 29 de septiembre de 2009

Me encanta el olor a pólvora...

Sobre todo si es recién caida. Es como si lloviesen sueños de colores, y estallasen aquellas pesadillas que nos atormentan. Puedes aprovechar para gritar, para encender tus ilusiones de nuevo, para empezar de nuevo. Es grandioso!

Pólvora recién caida...



Y hoy, que me siento generoso, comparto una canción de hace muuuchos años, que algunos recordarán versionada por John Wesley para las pistas de baile...Todos tenemos un pasado! jejejeje...que la disfrutéis!


lunes, 28 de septiembre de 2009

Podría...

Podría abandonarme en el sentir. Podría rendirme, y empezar de nuevo, o quizás retroceder. Volver a mi antiguo trabajo, con la misma gente, las mismas caras. Las mismas chicas que me hicieron sentir y las mismas chicas que no me hicieron sentir.

Podría volver a hacer daño. Podría abandonar el valor y acurrucarme en la cobardía. Esconderme detrás de un árbol. Mirar esa pared desde abajo y nunca subir. Podría dejar de cogerte la mano. De besar esos labios que no quiero besar. Podría cambiar mi vida y largarme de aquí, no mirar atrás y olvidar a Love of Lesbian, y a Luis Ramiro, y olvidar que tengo grandes amigos, y amigas.

Podría retroceder, o quizas adelantar. Romper barreras de hielo, y olvidar segundos asaltos. Podría dejar de crear incendios de nieve con una lupa, o no enseñar a una gran persona a esquiar. Podría llevarte a escalar, y no darte de lado tanto. Dejar de mirar esos ojos que hipnotizan, y obviar cosas que tengo delante. Podría dejar de escribirte, y de mandarte abrazos. Podría no ir a buscarte a la salida del instituto, no escuchar tus historias tremendas, no tirarme en el césped.

Podría hacer tantas cosas diferentes...que si lo hiciera, no sería yo.

Para todos aquellos y todas aquellas que se cruzan en mi camino. Perdón por no poder evitaros, y gracias por no evitarme...


jueves, 24 de septiembre de 2009

Aquel Dios pagano...


Me gusta que salga el Sol por las mañanas...

lunes, 21 de septiembre de 2009

Todo llega para quien sabe esperar...


Pasan 15 minutos de las diez de la noche, cuando se produce el primer latido. Falsa alarma. Aún no sabes por qué, pero lo esperas, es lo habitual, que te sorprenda. Sigues cenando lo poco que te has podido cocinar, o simplemente calentar en el microondas. Estás sentado en el sillón, medio tumbado, con algo de frío. Ves la mantita justo delante de ti, pero no te quieres ni mover para cogerla. La pereza es un pecado cadipal, dicen. Diez y media, segundo latido. Puta falsa alarma. No esperas nada, pero cada vez que suena ese bip bip, sabes que es posible. La tele sigue acompañándote en esta noche de lunes, solitaria, casi fría. No quieres pensar en nada, pero no dejas de pensar. Te taladra la idea de "seguir viajando", cuando lo que tienes que tener en cuenta es "viajar". De repente la tele dice "toda la vida he buscado una mujer como tú". Un anuncio de perfume, como no. Nos siguen vendiendo que necesitamos cubrir determinadas necesidades que no son tales, que simplemente la evolución de esta sociedad ha hecho que sean necesidades, y nadie es capaz de darse cuenta de que no las necesitamos. Anuncian coches, perfumes, tarifas planas, videojuegos, más coches, más teléfonos móviles. Sucumbimos a todo lo que nos ponen delante. No somos más que una pequeña parte del mundo, y no nos damos cuenta. Nos lo cargamos y tan felices. Desidia, desidia, desidia.

Once menos cuarto de la noche. Tercer latido. Era imposible, de nuevo. Lo único que de verdad nos pertenecen son las ilusiones, y eso es lo que nos mueve...

Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección.
(Antoine de Saint-Exupery)

sábado, 19 de septiembre de 2009

Sinitaivas...cielo azul.


Taivaan milloin nään sinisen, Cuando mire el cielo azul,
kaipaan sinisillalle sen, lo echaré de menos,
korkeuteen huumaavaan echaré de menos esas cadenas
päästä kahleista maan. resplandecientes que nos unían.

Kaiken kätkee taivas tuo (auringon). Todo se oculta en el cielo.
Pilvet, tähdet se myös suo (kuutamon). El sol, las nubes y las estrellas lo permiten.
Taivas kätkee maailmat (suurimmat). El cielo esconde la Tierra.
Se myös kätkee unelmat (kauneimmat). También oculta los sueños,
Suuri taivaan on sininen äärettömyys, Todos ellos,
tumma kuin ikävyys. hasta los más maravillosos.

Ma pieni ihminen, nyt sulta pyydän, Tan grande es el cielo como interminable,
oi taivas sininen, sen täytäthän. al igual que fría es la oscuridad.
Jos jossain huomannet muun rakkaimpani, Si desde ahí ves en alguna parte mi amor,
sää häille kertonet muun kaipuuni. espero que me lo digas.


Taivas oi, muun ota unelmat ja kätke ne niihin, Cielo, coge mis sueños y escóndelos en tu inmensidad,
ette voi niitä löytää kenkään sellainen, allí donde quien no crea en los milagros no pueda encontrarlos.
ken usko ei ihmeisiin. Ahora ya he crecido y vuelvo a preguntarle al cielo por ti.

Oon lapsi kylmän maan, Soy un niño que viene de tierras frías,

vaan onneen uskon, pero cuando miro al sol en su cielo azul,
kun taivaan nähdä saan ja auringon. vuelvo a sentir el calor de la felicidad.


lunes, 14 de septiembre de 2009

Incendio...

Ella le preguntó:

- ¿Me eres fiel?
- Claro que te soy fiel, porque si no te lo fuera, me sería infiel a mi mismo...
- Gracias.

Y él no supo qué decir...

Recordó aquellos momentos pasados, cuando se conocieron donde todo en ellos era un INCENDIO...


sábado, 12 de septiembre de 2009

Sms

Llámame, claro, o envíame un sms y dime donde estás, y tan sólo tendré que buscarte entre la gente; buscar un brillo especial, distinto, luminoso. Allí estarás tú...

(Uf, que pereza...)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Chiribitas...


Tu dedo señalando tu mejilla, para que te dé un beso...

Y lo escribo aquí para que lo leas, tonta.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Monodedo de meñique...

Desde abajo, visualizo la vía. Parece dura. Demasiado dura. Pero estoy dispuesto a subir por ahí enfrente. Arriba del todo se encuentra algo muy preciado por mí; la libertad. La ausencia del miedo, la autosuperación, y la felicidad. Todas allí juntas, agarraditas de la mano, mirándome mientras se ríen como una hiena, hilarantes...

Hace meses que ando con este proyecto, anulando el resto de vías a mi alrededor. Centrándome en una SOLA vía de escalada. Estoy concentrado, empiezo. Primeros pasos con nervios, pero consigo llegar al primer seguro. Aún hoy no entiendo cómo. Sigo por una parte bastante fea, casi sin agarres, y cuando estoy a punto de caerme, de abandonar, engancho un buzón increible. No entiendo qué hace este buzón aquí. Es como si me hubiese hablado desde dentro del corazón con su voz. Muevo los pies, y en silencio, sigo subiendo, sabiendo que no voy a llegar más arriba. Pero de nuevo, unos ojos marrones verdosos, o verdosos marrones según el día, me miran. Y me agarro de nuevo a una regleta que creo que se va a romper en cualquier momento.

He llegado a la primera reunión, y el segundo largo, a pesar de lo que esperaba, resulta bastante fácil, y muy enriquecedor. Aprendo muchas más cosas sobre esta vía. Le miro a los ojos desde dentro, y noto que le gusta que esté escalando por allí. De repente, justo antes de la segunda reunión, engancho un cazo, y este resulta ser una trampa. Caigo un par de metros, pero me sujeto de la otra mano, por increible que parezca. Con pies de plomo llego a la segunda reunión.

El tercer largo parece ser fácil también, pero lleno de trampas. Agotador, muy continuo, y también enriquecedor. Curiosamente no veo si después de esta tercera reunión hay más largos. Temo por un momento que todo se vaya al carajo, y que esta vía no sea la adecuada. Pero en cuanto llego a la reunión, me doy cuenta de que hay mucha más escalada por delante, y no parece fácil...

Ayer conseguí llegar hasta un monodedo de meñique. Me hizo recordad a los hermanos Pou en su vía Orbayu. Pero esta vía es mucho más difícil. Es cambiante, sincera, risueña, y adorable. Pero también es el reto más grande al que yo me he enfrentado. A veces me dan ganas de tirar la toalla, y volver a esos V donde uno disfruta, como siempre, pero no se supera nunca, y como todas se pueden montar desde arriba, en la cima no hay ningún premio. Una putada, pero es así.

Así que aquí estoy, enganchado con mi meñique, haciéndome polvo, pensando si merece la pena el esfuerzo, aunque no se consiga...

Tú que opinas???

sábado, 5 de septiembre de 2009

Un paso de cebra...

entre el desconocido y la desconocida.
entre el metro que cogió ella y el andén en el que tú te quedaste.
entre la mano de aquella chica y tu mano, aquel día de la primera cita.
entre tus labios, y los suyos, justo en el momento antes de la despedida.
entre tus ganas de abrazarla y su miedo a ese abrazo...

porque todo cambiará en su vida, porque sabe que se podría enamorar de ti, y tiene miedo a dar ese paso. Entonces, un semáforo que te dice que no puedes pasar...

Pero, curiosamente, hay más. Un puente que une tus sueños con los suyos, tus proyectos, tus ideas, junto con los suyos. Un camino largo y precioso, rodeado de robles y arces, de castaños y fresnos, de abedules. Un camino por el que caminas al lado de él, sin darte cuenta. El Mismo Camino.


Un paso de cebra, entre TÚ y YO...

Suena la musiquilla del semáforo, para que cruces en verde, sin miedo a que te atropellen...





viernes, 28 de agosto de 2009

Incendios de nieve

Ya ves, soy un loco y son más de las tres.
Ya sé que está mal romper ventanas de un bloque
para encontrarte y decirte
"no habrá mas reproches".

Intento mostrarte que lo mío es real.
Quise alquilar un cantante de peso
y la verdad, me asusté al leer esos precios.

No serás capaz de odiarme.
Tan sólo quería ilustrar
que quiero arriesgarme a conocerte
porque el miedo al fin cayó, al fin cedió.

Tu mira hacia abajo, llevo una banda especial,
doscientos sonámbulos que silban de miedo,
flautistas morenos y seis timbaleros, dos mancos
y espectros de noche que encontré en la ciudad,
como este anormal con un didgeridoo negro,
mal ventilado y peor de los nervios que yo...

No serás capaz de odiarme
si lo he empeorado aún más
que bajen tus labios y me callen
si no empezaremos a silbar.

...

Por si alguién aún duerme, incendios de nieve y calor.
A veces te pasas, incendios de nieve y calor.

Y al parecer nos sienta bien pelear.
Justo al contrario, fortalece más.
Supera esto, no serás capaz.
Supera esto, no serás capaz.

...

Todas las noches genero incendios de nieve con una lupa enfocando a la Luna, pero nadie me cree...



lunes, 24 de agosto de 2009

Mientras me duermo...


Y en tus sueños se clavan mis ojos, y en tus ojos se clavan mis deseos...

Allí donde nunca estuve, dejé una señal para que todo se cumpla. Una marca en la madera de aquel cartel informativo, sujeto por dos vigas de madera. En la de la derecha, arriba, en un lateral, escribí aquel deseo. Por la noche miré al cielo y hasta conseguí ver la vía lactea, y empecé a pensar que no estamos solos, que todas y cada una de esas estrellas que nos miran, son cámara de otras civilizaciones, más avanzadas que la nuestra. Un gran show de Truman...

Pero no voy a ponerme a contar lo que allí viví, sino lo que sentí. Vacío. Mi vida está llena de las cosas que ella vació. No se puede querer tanto a alguien sin haber un motivo aparente, verdad? Pues es mentira. El amor, querido amigo, no se entiende, tan sólo se siente. Y hasta los perros son dóciles si es una perra la que está delante. Se dejan intimidar, morder. Todo por seguir su instinto animal. No olvides lo que somos.

Y otra vez mi cama y yo, tu cama y yo, mi cama y tú. Y mañana lunes, y después nadie sabe. Si se acaba la gasolina, me muero, Luna. La fuerza del destino, decía Mecano.Me duermo, escribo sonámbulo, no sé ni lo que digo, pero sí sé lo que pienso. Pienso que ayer, cuando vi la mejor estrella fugaz que he visto nunca, grité tu nombre sin darme cuenta. Y la estela de esa estrella se quedó un segundo en el cielo, y una vida en mi pupila. Después me dormí, con el gorro de Mammut puesto...

Inevitable, dirían Los Piratas...Astromántico, dirían los Love of Lesbian...

Hasta mañana. Y nunca mejor dicho...

martes, 18 de agosto de 2009

La montaña canibal...



Si tuviera que definirme dentro de una escala que fuera englobando aptitudes y actitudes, quizás la de montañero ocuparía el último lugar, y la de ser humano la primera. No es fácil definirse ni como persona. Por mi condición y mi actitud hacia la naturaleza en toda su extensión, me considero amante de la montaña. En ella encuentro sensanciones que sería casi incapaz de describir. Paz, relajación, tranquilidad, unido a presión, reflexión, observación y concentración, hacen que los que nos movemos por las montañas sintamos algo especial que nos hace volver. Hace poco, leí que hay un montón de razones cuando escalas una montaña, frío, cansancio, sed, hambre, dolor, para darte la vuelta, y no llegar a la cumbre, y tan sólo una que te hace seguir hacia delante, querer llegar a la cumbre. Y esa, curiosamente, es la más fuerte, la que nos impulsa a seguir hacia delante.

Para muchos el Karakorum no significará nada. Para mí, quizás tampoco, pues desgraciadamente, no lo conozco más que en fotos, y mis sensaciones se limitan a lo que he podido leer o visionar en fotos o videos; un sentimiento de querer conocerlo más a fondo, y admirarlo, si cabe, más. Aquel que se adentra en el Karakorum, o en el Himalaya, tiene que experimentar sensaciones de otro planeta. Un lugar alejado de la humanidad, cuatro días andando a la población más cercana, y misterioso como ningún otro. Rodeado de algo que se mueve constantemente, el hielo. Muchos son los que se adentran allí, con un fin o con otro, buscando sensaciones. Pero desde luego, los que merecen mi más alto respeto son aquellas personas que realmente sienten la montaña como ese gigante que es, aquel al que hay que pedirle permiso para llegar a su cumbre, aquel que a la mínima nos pondrá en el límite entre la vida y la muerte. Y él tendrá todas las de ganar. Esa montaña canibal...

Hace un año fue Iñaki, un gran alpinista, en una de las montañas más difíciles según los que han estado allí, el que se quedó allí para siempre. Un final que seguro que el imaginó más de una vez. Buscando la dificultad, y la superación del hombre en la subida a la cumbre del Annapurna. Hace unos días, de nuevo, saltó la noticia de otro alpinista atrapado en las montañas. Esta vez a causa de una caida, en la bajada de una cumbre más dificil si cabe que la mayoría de las cumbres del Karakorum, el Latok II, una aguja de un conjunto de tres, a las que sólo se accede escalando de verdad, con una dificultad muy a tener en cuenta. Oscar se resbaló en la bajada, y se quedó colgando de su compañero, Álvaro, a través de la cuerda. Éste último logró anclarse a la pared de hielo, y bajar a su compañero a una repisa, con una pierna y un brazo rotos, después de un día colgados de la cuerda. Empezó así una bajada frenética en busca de ayuda, con tan solo una cuerda de 30 metros y un cordino. Consiguió llegar y pedir ayuda, dos días más tarde. El resto, más o menos, lo conocéis.

Pero seguro que nadie se ha parado a pensar en toda esta historia. En cómo tienes que abandonar a un amigo en la montaña, para buscar ayuda, sabiendo casi de antemano que es casi imposible que todo salga bien, pues el karakorum no es la Pedriza, ni siquiera los Pirineos. No, el Karakorum es letal, solitario, y allí los únicos helicópteros que vuelan son los del ejército, que tienen cosas más importantes que hacer (según ellos) que ir a salvar una vida. Y esos helicópteros, y eso pilotos, no están preparados para volar por encima de 5000 metros. Lo único que te queda es la impotencia...

Mucha gente estos días me preguntaba por qué no era posible que un helicóptero volase hasta donde estaba Óscar y le lanzase una cuerda para bajarle hasta el campamento base. Los que estamos más vinculados a la montaña entendemos el por qué, pero el resto de los humanos lo ve como una falta de voluntad y de medios. Recuerdo cómo se malinterpretaron aquellas imágenes del cuerpo de rescate de guías argentinos en el Acongagua, que parecían malos tratos. La montaña, hace que las personas sufran cambios muy bruscos, entre ellos, las congelaciones. Óscar tenía las manos congeladas, severamente, después de estar colgado un día entero sin poder protegerse del frío. No podía casi ni manejar el hornillo de gas para derretir nieve y así hidratarse. Atarse una cuerda, habría sido misión imposible, y más desde un helicóptero a 6300 metros; No hay base de sustentación, y eso sin contar con el viento...

Todo el operativo de rescate demuestra que el espíritu de la montaña sigue vivo, y que aún las personas son capaces de arriesgar su vida por salvar la de otro, como pasó con Iñaki, como pasó con los guías argentinos, y como ha pasado con Óscar. No han sido los primeros que se quedaron en la montaña, ni serán los últimos, desgraciadamente. Pero todos y cada uno de los que allí descansan saben dónde iban y dónde podían quedarse...

Desde aquí, mi más sincero apoyo a familiares y amigos de los montañeros de Peña Guara. Seguiremos subiendo montañas, y siempre estaréis, todos aquellos que os dejásteis la vida en ellas, siempre estaréis con nosotros...

domingo, 16 de agosto de 2009

Dime tú qué es...


Ganas de gritar, de saltar. Guiña un ojo, y vuelve a guiñárselo, Sonríe, SOnríe, SONríe, SONRíe, SONRÍe, SONRÍE!! Vuelve a saltar, todavía más alto. Escala lo que quieras, una barandilla, un escalón, una montaña de sueños. Lanza una zapatilla bien lejos. Lanza dos zapatillas, atadas por los cordones, y consigue que se queden colgando de un cable de la luz, o del teléfono, como en aquella película (Big Fish). Corre!!!. Corre más rápido. Te persiguen y persigues, o nada de eso. Rebózate por la arena, rueda por el cesped, mánchate, y métete en el agua, en la piscina, en el mar, en el océano; con ropa, sin ella, pero con Ella, o con Él. Con ELLOS. Pasa un día en el parque, y busca las mejores maniobras de escapismo para darte cuenta de que no podrás escapar de tu primera combustión, de Marlene, esa gran vecina que en 1999 te dijo Miau. Salpica, coge aire y sumérgete. Escucha...Escucha el silencio, el ruido de lejos, las voces de tus amigos fuera del agua. El rumor de tu corazón. Siente...!

Encuentra universos infinitos, y piérdete antes de la hora de comer. Busca a la niña imantada, y crea noches reversibles, una y otra vez. Cierra los ojos. Y vuelve a abrirlos. Nota el aire en tu cara, en tus labios húmedos, en tu corazón. Aires de nube azul, fresco. Vuela en la noche, pero no dejes de volar por el día. Sigue volando, sintiendo, tocando. Coge una mano, siente un abrazo. Derrama una lágrima, pero que sea siempre de felicidad. Convierte a los sapos en príncipes, y a las ranas en princesas. Vuelve allí donde solías gritar, y vuelve a hacerlo, y que tu grito llegue allí donde no se escucha el eco del latido de los corazones. Di lo que sientes, no te lo calles, exprésate, pinta. Escribe con un compás si es necesario, en un banco de un parque, en una pared, en una roca (nunca en un ser vivo). Abraza a un árbol, disfruta del vuelo de un ave, mira a los ojos de alguien, aunque sean los ojos de tu perro. Siente ese AMOR en ti, ese que te regalan todos los días sin que te des cuenta.

Hazte fan de John Boy, canta un villancico para tu cuñado, pinta los colores de una sombra, o haz una parábola del tonto que fuiste hace tiempo cuando pensanste que aquellos días serían para siempre, cuando te llamaban Octubre, y creías en Limousinas, cuando los domingos eran astronómicos o astrománticos. Vuelve a escuchar a los niños del mañana, junto con la música de ascensores, y recuerda aquella gran frase del Apolo, Houston, tenemos un problema. Escribe una carta a todas tus catástrofes, o mejor, no lo hagas, no les digas que ahora sonríes sin ellos, o sin ellas. Ámate por encima de todo y, si quieres, reza a Shiwa, aunque ya se sabe que Dios por Dios es cuatro.

Rompe las ventanas, y en el segundo asalto que le das a tu vida, crea incendios de nieve, aunque sea con una lupa, . No hagas caso a las malas lenguas, y olvida al ectoplasta, y esas cuestiones de familia que ya ni te van ni te vienen. Riega algunas plantas, y escucha lo que te dicen...

Admira cómo te deslizas como si fueras de viento, y al contacto de mis dedos te desvanecieras...

Hazlo cuando te diga ya....YA!

LOL: Un pedacito de mi locura...

jueves, 13 de agosto de 2009

Dedicatoria...

Me han pedido que escriba algo. Algo que sea parte del ciclo de la vida, que una un extremo y otro de nuestro viaje...

Siempre me he preguntado en qué consiste la vida. Durante muchos años no supe nada de ella. Ni siquiera de niñas. A dónde corren las niñas, se preguntaba Otto. Crecí en un colegio donde me resulto siempre extraña mi presencia. No tenía casi amigos, y siempre estaba rodeado de arena y coches de metal, de esos con los que se juega de pequeño. Soñaba con aventuras que leía en los libros, o que veía en los documentales que había en el cine. Por aquel entonces, la televisión era parte de pocas familias.

No presté gran atención a mi formación, y cuando me quise dar cuenta, tenía un trabajo que nada tenía que ver con lo que siempre había soñado; ser aventurero. Mi adolescencia había pasado tan deprisa que no le presté atención. Conocí a aquel hombre extraño, que daba besos a todas las cosas, y a todas las personas, y que un día fue ejecutado por ser precisamente eso, extraño. Nadie va dando besos por ahí. Durante mis primeros años de trabajo me formé como persona, y hubo personas que, sin quererlo, me ayudaron a comprender un poco el significado de la vida. Pero no fue hasta pasados unos cuantos años cuando sentí por primera vez esa punzada en el corazón. Aquella chica me dejó sin respirar durante unos segundos, y mis ojos no querían cerrarse por temor a que desapareciera. Supe que estaba enamorado, que ella tendría que ser algo importante en mi vida...

Pasaron algunos años, aquella chica siguió su vida. Era lógico, pues nunca me acerqué a ella. Por fin, un día, me arme de valor, y después de mucho observarla, comprendí que había llegado el momento de hablar con ella. Me presenté, y le dije que quería compartir mi vida con ella. Su cara fue de asombro total. Pero aguantó bien la situación. Me dijo que estaba comprometida, y que no podía cambiar eso, aunque no amaba a su pareja. Pero la naturaleza es lista, y la situación cambió por completo unas horas después. Su prometido, falleció de un ataque al corazón mientras se duchaba. Caprichos del destino, supongo.

Así comenzó una gran historia de amor, compartiendo las mismas inquietudes. Fueron muchos días a recordar, muchos años de felicidad que son imposibles de resumir en estas pocas palabras que hoy me piden que escriba. Hace tantos años de aquella primera vez...Aún recuerdo su mirada, amable y profunda, que años después conservaba aún. Hoy, tres años después de nuestro último adiós, aún se me clava esa mirada. No sé si conseguí hacerla feliz. Nunca fue mi fuerte. Pero ella sí que consiguió que ahora, cercano a mis últimos días, mis últimos meses de vida, comprenda el sentido de mi vida. Ella fue el sentido de mi vida. Tuve una vida autónoma, independiente. Pero siempre a su lado. ¿Quizás no es eso lo más bonito del Mundo? Yo ahora creo que sí, que yo si puedo decir que he vivido.

Ahora sólo espero mi turno, que llegue mi momento. Estoy tranquilo. Tengo gente que me quiere, y dejo una herencia que mis hijos y nietos han sabido respirar. Eso es lo que quería. Ya estoy tranquilo...Es tiempo de marchar.

viernes, 7 de agosto de 2009

De nuevo tres...


Ando de paso entre mis vacaciones, comenzaba otro relato que escribí hace tres años...

Ando de paso entre mis vacaciones, entre lugares que siempre quedarán en mi retina. Empiezo un viernes frenético, pensando en que todo y nada es posible, desde un arroyo en mis montañas preferidas, las de Madrid. Llego a casa, todo preparado, esperando una señal, que tarda en llegar, pero llega. Inicio así un viaje hacia mi interior, sin darme cuenta, camino del Océano Atlántico. No es a ti a quien voy a conocer, ni siquiera los lugares que visitaremos. Es a mí. Sin darme cuenta paso unos días que me van a marcar, que me van a ofrecer otra visión respecto a mi mismo. Además, te conozco a ti. Hablas, desde dentro, con miedo a lo que puedas expresar o sentir. Nos han marcado tanto personas de este planeta, que nos preocupa, aún sin darnos cuenta, de que sí nos importa lo que pueda pasar. Somos humanos, y nos han enseñado eso. Me cuesta darme cuenta de todo, pero al final, una vez lejos de las olas y esas paredes que hemos subido, me doy cuenta de que, a pesar de todo, sigues siendo una campanilla, con alas para volar. Ahí tienes la libertad para poder hacer lo que quieras, incluso compartirlo conmigo.
Duermo en Madrid, lugar de paso entre tantos y tantos destinos, cerca de todo y, a veces, tan vacío. Sueño que alguien duerme a mi lado y me da un beso en la mejilla al levantarse por la mañana. Gracias por cuidar de mí. Deshago y rehago la maleta, y otro destino en mi cabeza, esta vez, con ganas de llegar allí donde siempre quise. Más adentro...

El Norte nos recibe con sol, curiosamente, y una sonrisa de una niña francesa revive en mi recuerdos de tiempos pasados. Quizás el camino siempre es el correcto, aunque nos empeñemos en cambiarlo. Trepo, trepo y trepo, agarrado a una piedra que corta como un cuchillo. Una de las pocas veces que he sentido miedo real. Todo nace y muere, hasta el amor. El tiempo nos apremia, pero sólo si se lo pedimos. Y el otro tiempo, empieza a nublar los cielos. Es casi de noche, pero algo me llama a querer subir a dormir en la penumbra, rodeado de grandes picos. Tardamos en recorrer el camino poco más de hora y media, mientras que en la guía ponía 3 horas. Somos unos bestias, y un día nos pasará algo. Pero estamos allí, aunque la niebla no nos deja ver nada. Tan sólo escucho. Escucho el silencio, la brisa que envuelve algo enorme. Me duermo, o lo intento. Es como cuando de pequeño quieres ver a los Reyes Magos, y te pasas toda la noche despierto. Por fin amanece, y tan sólo un giro de mi cabeza me separa de él gran pico. Ojalá estuvieses a mi lado, físicamente. Mi cuello se dobla hacia detrás, contemplando la belleza extraordinaria del Urriellu.
Pero el cielo a veces es sensato, no como yo, y no me permite llegar hasta arriba. Las intenciones las dejé en el coche junto con las cuerdas y el material. Te esperaré, si ese es tu deseo. Regresamos al coche, y nos encaminamos hacia la playa, allí donde una vez dejé escrito en un papel mi teléfono junto con una nota que hablaba de tus ojos, mientras tú servías los platos que mi familia de adopción había pedido. Mi hermanita se partía de risa cuando me vio escribir aquella nota. Elegimos el otro chiringuito, pero como por arte de magia, de repente, apareciste, y me costó reconocerte, aunque esos ojos, pequeña, no se olvidan. Pregunté si eras tú, y acerté. Pero tú no creo que te llegues a enterar de esto, no te lo pregunté a ti...todo aquello se quedó en el pasado. Junto con muchas cosas...

El tiempo no acompaña, pero no impide que salgamos a cenar a aquel pueblo donde un río ha convertido el pueblo en una especie de encuentro de gente y gente y gente. No podría calificarles, puesto que hay de todo. Incluso yo mismo he vivido aquello. Pero no me gustó. Después de cenar una gran persona me hace un guiño, y consigo sacarla una sonrisa. Gracias a ti... Mi vida pertenece al sueño, después de dos días duros y uno casi sin dormir, así que me refugio en una cama de un hospedaje. Por eso de cambiar de aires. Sueño sorprendentemente con mi Latika, con gran cariño. Es imposible, seguro, pero me despierto feliz.

Madrugo, pero no para hacer surf, como me hubiese gustado, sino para cambiar de nuevo el rumbo. Hago repaso de lo aprendido, y me doy cuenta de que las canciones malas de cantautor me aburren. Que los molinos de viento son peligrosos para las aves, y que gastan más de lo que generan. Ya no me gustan, aunque seguiré diciendo que la primera vez que vi ese campo de estrellas rojas en el cielo, sentí algo hermoso. Que soy un triste, jajajajaja. Una vez me dieron el premio a la mejor sonrisa, pero la de verdad, es la que sonríe por dentro. Mira detrás de ti. Estaré sonriendo.

Camino de Valencia...aquí me encuentro.

"No sé cuántas vidas me quedan, pero en aquel momento, quería vivirlas todas con mi madre. Esquiar hacia arriba."

lunes, 3 de agosto de 2009

Les vents du Portugal...

Hacía calor aquella tarde, y ella se retrasaba. Me quedé dormido en el sofá esperando que el teléfono sonase. Un par de horas más tarde ocurrió, y ya no había marcha atrás...

El atardecer perseguido, el sector 3 de Guincho, tu dolor de espalda. Los masajes. La lluvia, la huida hacia más lluvia. Empapados bajo la lluvia y las nubes, sin ver nada. La pasta al gusto! El Sol...la playa, la primera vez que te escuché hablar de ti, en la arena de la playa. Los surferos y kite surferos. Escalando contigo. Escuchándo tu sincero interior mientras escalabas. Las fuerzas que saqué a saber de dónde para llegar arriba de ese V- V+. Tú conduciendo. Huevos! Intento de ver una película, y dormirnos. Tu espalda y el masaje. El despertar. La locura en la playa. Mi ímpetu, compensado por tu sensatez. Otra playa, calor. De qué color son tus ojos. De nuevo tú conduciendo. Un paisaje espectacular. Una cala llena de conchas. Trepar antes de escalar. La bajada. Otro camping. El brillo de tus ojos después de una ducha, cenando en un Mc Donalds. Lechuga. Lo has conseguido. Enrique y Ana. El coche al camping mientras intentaba encontrar esa palabra. Viento. Mucho viento. Otra playa. Al coche de nuevo. Hasta Madrid.

De nuevo el brillo de tus ojos. Mis dudas, mi no entender. Mi no querer entender. Me paro. Pero sigo. Por fin hablas, y me gusta. Me siento menos prisionero. Claro que quiero volver a quedar...

Lo siento. Nadie me enseñó a querer. No hay instrucciones, y a veces puedo resultar pesado. Pero es con toda la mejor voluntad. Sólo dejate llevar...cuando estés preparada. Nadie sabe cuando será eso...

Gracias por estos días...

sábado, 25 de julio de 2009


Cuando me dijeron que ibas a volver pensé que tenía que ser mentira. No me lo creía, simplemente. No podía ser que después de tanto tiempo fuera, después de todo lo que te costó conseguir arrancar tus raíces y largarte, fueras a volver. Te me antojabas una estrella a la que seguir, una estrella a la que mirar, de lejos, sin poder tocarte. Tan sólo mirándote en lo alto, guiándonos a todos hacia nuestros caminos. Eras la voz de nuestra conciencia, el aliento en esos momentos donde todo se nos había nublado, y necesitábamos de una guía en el camino. Allí estabas tú.

Fui a verte al aeropuerto, pero no para que tú me vieses, sino para verte yo. Escuché como daban por los altavoces la llegada de tu vuelo por la puerta número dos, y me fui hacia la sala de espera de aquella puerta. Había gente por todos lados. Pude distinguir a algunos amigos y amigas tuya, con pancartas de bienvenida. Tus padres también estaban allí. Me camuflé detrás de unas plantas artificiales, esperando para ver tu amable cara. No tardaste mucho en aparecer. Sonreías, mientras arrastrabas una bolsa con ruedas y portabas una mochila enorme, tan grande como aquellos viajes que hacíamos juntos, tan pesada como eran las nuestras entonces recorriendo el Pirineo, o los Alpes. Lejos, en la memoria, quedaban aquellos días, a pesar de que si cerraba los ojos podía sentir que aún estábamos allí, los dos juntos, felices, para siempre. Sé que nunca olvidarías aquellos interminables días. Eran nuestros universos infinitos.

Abrazaste a tus padres, y todos tus amigos, uno por uno, te iban dando la bienvenida. Pero había algo en ti que no para quieto. Tus ojos, como si fuesen dos radares, observaban por todas partes, oteando, buscando algo que no encontrabas. Sentí un latido más fuerte en mi corazón, y me escondí mejor. No pudiste localizarme, aunque ahora ya sé que lo estabas haciendo.

Saliste del aeropuerto casi sin darte cuenta, y del mismo modo te subiste en el coche de tus padres. Siempre fui un paparazzi con talento, y me dispuse a seguirte, pues era casi imposible que me reconocieras, aunque tu mirada seguía buscándome una y otra vez. De haberlo sabido... Llegué a tu casa antes que vosotros, y trepé por aquel árbol donde me enseñaste a amar, hasta nuestra rama, nuestro rincón por encima del Mundo. Al rato apareciste por la ventana, cansada, con la mirada perdida. Estabas de nuevo en Madrid, y eso para ti suponía un fracaso sobre tu plan de sobrevivir lejos de lo que siempre habías conocido. O eso creía yo. Estuve observándote cerca de dos horas, un tiempo que se me pasó volando. Cuando bajé de nuestra rama, era ya de noche, y no pude ver la ramita que había crecido, después de tanto tiempo, justo enfrente de mi cabeza. Sonó un "crack", y se rompió. Me quedé en silencio, mordiéndome los labios, aguantando el dolor, y sintiendo correr la sangre a borbotones por la frente y la nariz, hasta quedarse colgando en la barbilla, y deslizarse hacia el suelo. Entonces, me viste.

El resto, ya lo sabes, me dejó perplejo. Saltaste desde tu ventana hasta el árbol con un botiquín. Tú siempre llevabas botiquín, y yo casi nunca. Confiaba en la suerte de mi vida, pero cuando tú te fuiste, te habías llevado mi suerte, o lo que es lo mismo, mi vida. Pero yo sabía que era lo que querías, y siempre te dejé hacerlo. Hoy me has dicho que tenía que haberte parado los pies. Cómo iba yo a saber que me ibas a echar de menos... Me curaste la herida, y me contaste el por qué de tu vuelta. Te dije que ya lo sabía, que te habían puesto las cosas muy difíciles allí arriba, y que no era lo que querías hacer. Me dijiste que esa era la versión oficial, pero que había otra detrás de todo eso. Me contaste que eras la que mayor futuro tenía en la agencia, que hasta tus jefes querían que te quedases. Pero que te habías dado de cuenta de algo estano allí arriba, frente a aquella aguja, y es que si no era junto a mí. no lo disfrutabas...

Así que era eso. Habías vuelto por mí. Después de tanto tiempo, después de intentar olvidarte y no conseguirlo, habías vuelto porque me querías. Después de tanto tiempo intentando olvidarme, te habías dado cuenta de lo mucho que te quería. Nunca es tarde, pensaste.

Ha sido una mañana inolvidable, como todas las que pasan en un parque. ¿No serás tú?¿No serás tú? Quizás no importa el sitio, y eso está de más...

jueves, 23 de julio de 2009

Al borde del abismo


Estoy allí de pie, justo en el borde. No me atrevo a mirar abajo, aunque de vez en cuando, sin mi permiso, mis ojos dirigen su mirada hacia el infinito...

Nunca me acostumbraré a esta sensación, por más montañas que suba, y más difícil se me haga el camino. Quizás porque no me da miedo estar arriba, sino caer hacia abajo, de golpe, sin esperármelo...

Mañana será otro día...

lunes, 20 de julio de 2009

Cuando el sabio apunta al cielo...


...el imbécil mira al dedo.

Pero que tonto he sido!!! No me he dado cuenta de las puñeteras señales! Yo, todo un artista en el arte del cazador! Yo, el increible mito de la moqueta verde, el que se forjó una imagen que no quería por capullo, por querer vivir lo que no había vivido durante los años que me tocaba!

Pero si hasta soñaste conmigo! Jajajajajaja...

La vida, a veces, nos soprende de la manera más increible que tiene, colocándonos una sonrisa de estúpidos que nos encanta a todos y a cada uno. Y te quedas con esa cara de idiota, sin saber qué ha pasado para que todo cambie...

Desde Diciembre, tus señales han estado ahí. Las mías también, pero nunca quise verlas, nuca creí que alguien como tu cambiase su vida. Aún a día de hoy no sé si lo has hecho, pero mi maldita forma de crear quimeras me hace soñarte, como me soñaste tú un día, y me emociono, sin querer, queriendo evitarlo, para no vivir algo que no ha ocurrido, y que puede ser que no ocurra. Pero quizás la magia de la vida radica en esto, en que puedo imaginar todo lo que quiera, siendo feliz ahora mismo, y sin pensar si mañana será así o no. Y si lo es, mi cara de idiota seguirá alumbrándote cada mañana al despertar, y un día me preguntarás si te quiero, y tendré que reirme. O quizás te mire con cara de idiota y te diga que sí, que te quiero, que te quiero desde el primer día en que te conocí, y que no te tuve en cuenta porque eras tan perfecta que te me antojabas imposible, como imposible es que esta noche alguien me haya cogido de los brazos acariciándome, y me haya quedado flipando por no saber si ha sido real o un sueño.

Poder cantarlo, por fin...coserme en el bolsillo de tu pantalón!